Poema de Pepe

Me gusta verte,
árbol centenario
lleno de brotes y ramos
como si fueses
todavía adolescente

Enséñame el secreto
de envejecer así...
abierto a la vida,
a la juventud,
a los sueños, como aquel
que sabe que juventud y vejez
no son más que etapas
para la eternidad

Pepe Pbro.


viernes, 11 de septiembre de 2009

Un Espíritu Joven


A continuación se reproduce el artículo publicado por los jóvenes en la Revista de las Bodas de Oro Sacerdotales y Bodas de Plata como Párroco de nuestro querido Pepe. El artículo tiene ya unos años, pero su contenido sigue vivo en nuestros corazones.

"D. José Salgado, Pepe el cura para sus jóvenes, ha sido durante toda su vida norte y valuarte de éstos. A aquellos que un día por medio de la providencia, que no de la suerte o del azar, se nos ofreció el regalo de cruzar nuestras vidas en el camino de tan singular personaje siempre tendremos presente ese espíritu que Pepe irradiaba. Su juventud, su dinamismo, su confianza, su cercanía, su disponi­bilidad y tantas otras cualidades le valieron al Padre para presentamos el Reino aquí en la tierra por medio de Pepe, y como la vida era un sin fin de detalles de felicidad, de alegría y de entrega a los demás.

Un cura ya entrado en años, pero no viejo, cuando algunos lo conocimos, que ha sabido siempre transmitir esa juventud que llevaba dentro. Su entusiasmo por los jóvenes ha sido lo que a muchos nos acercó a la persona de Jesucristo. Junto a él hemos descubierto cuál era el camino que habíamos de seguir en esta vida y cuál el proyecto que Dios tenía sobre nosotros.

Todo su trabajo, en los años que llevamos compartidos con él, transmitía el mensaje del evangelio a través de su forma de ser, de actuar, de acompañamos, al fin y al cabo, de amar.

Por todo esto y tantas cosas que podríamos escribir de los días comparti­dos con Pepe, queremos agradecerle a él su entrega y su amor por nosotros los jóvenes y a Dios que nos concediera la dicha de cruzamos un día en su camino para compartir con él parte de nuestras vidas".

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¡Ahora comienzo!

Aquí os dejo un artículo extraído de la página que tenéis en la columna de al lado "Alfa y Omega", y que nos puede servir para este comienzo nuestro.

El pasado lunes, después de un mes de vacaciones sin separarnos, mi hija y yo pasamos un día entero sin vernos. Era mi primer día de trabajo y, cuando llegué, sobre las siete y media de la tarde, la pequeña María, de casi diez meses de vida, empezó a palmotear en el aire y, cuando la cogí en brazos, noté que me abrazaba fuerte; era un abrazo en toda regla.

María se apretaba contra mi cuerpo, sin tener mucho control sobre sus movimientos, pero era evidente cómo hacía esfuerzos por pegarse fuertemente a mí, sin soltarme y, de vez en cuando, se separaba, y me miraba fijamente a los ojos, como queriendo asegurarse de que era yo, de que su mamá estaba otra vez en casa, a su lado.

Ahora que todo comienza de nuevo, me da la impresión de que tengo la misma actitud ante la rutina que María. Me abrazo fuertemente a mis recuerdos veraniegos, porque no quiero que se vayan, y a veces me quedo mirando fijamente ante el largo curso que tengo por delante, para ver si encuentro alguna luz que me anime a creer que esta vez voy a sentirme orgullosa de mi día a día, que no voy a comportarme como un robot que se levanta siempre a la misma hora, que acude siempre a los mismos sitios, y que realiza siempre las mismas tareas, con sueño, para cumplir, y para volver pronto a casa y desear que llegue cuanto antes el fin de semana.

Acaba de fallecer un sacerdote, escritor y periodista, autor, entre otros, del libro ¡Ahora comienzo!: don Jesús Urteaga. Sé que hay muchas personas a las que este libro les ha cambiado la vida. El título ya de por sí anima en esta primera semana extraña, de reencuentro con compañeros, de retomar los trabajos que se han quedado casi a medias. «¡Ahora comienzo!»,dice el autor. «Lo tendremos que repetir mil veces. Y mil veces es un decir: ¡mil veces al año! ¡qué menos!»

Comenzar de nuevo implica muchas cosas. Intuyo que, a medida que pasa el tiempo, uno puede llegar a ser más indulgente con uno mismo, conocer sus puntos débiles y quizá caer en el error de creer que hay cosas que nunca cambiarán, por lo que no cabe pensar en comenzar de nuevo, sino en continuar como sea, qué más da. Pero yo creo que comenzar una y otra vez no es ser ingenuo. Hace falta una buena dosis de valentía y humildad para decir ¡Ahora comienzo! A pesar de todo, comienzo. A pesar de que me he defraudado a mí mismo, comienzo. A pesar de que me fallan las fuerzas, comienzo. A pesar de que me siento solo, comienzo.

Los cristianos sabemos que si somos perdonados desde lo alto, sería mezquino no perdonarnos a nosotros mismos. Si somos queridos inmensamente por el Señor, ¿cómo no querernos nosotros, valorarnos, luchar?

Contaba Jesús Urteaga en su libro que, cuando san Agustín oyó aquellas palabras que le cambiaron su vida: Toma y lee, supo que había llegado la respuesta del cielo, «cerró el libro. Cerró la carne. Se apagaron las angustias. Brilló intensa la luz. Se disiparon las dudas. Se llenó de paz. Todo había terminado. Bueno, todo empezaba de nuevo». A. Llamas Palacios

martes, 8 de septiembre de 2009

Y María dijo Si

Bienvenidos a este lugar de encuentro en el que compartir nuestra fe en Cristo, a través de la figura de nuestro cura Pepe, que tanto significó de una u otra manera en nuestro crecimiento espiritual.

Iniciamos este cuaderno con unos extractos de la homilía del día de la Inmaculada 8 de diciembre de 1989, porque si algo se significaba de manera especial en la vida de Pepe era su inmenso amor a María nuestra Madre.

En ella Pepe se dirige a los jóvenes pero recalcando "a los jóvenes de espíritu", así pués este blog está abierto a todos aquellos que día a día renuevan su fe y se sienten fuertes y con ganas de vivir el evangelio en sus vidas.

También Pepe nos indica una misión ¡¡¡ tenemos que ser valientes !!!, tenemos que confiar en Jesús y tenemos que imitar a María que sin miedo se lanzó a los brazos de Dios, con la confianza de que para Dios todo es posible.

Pues nada, seamos valientes y confíemos en que Dios, si es su Voluntad, hará que nuestro deseo de que se reconozcan las virtudes de auténtico cristiano de nuestro querido Pepe, se haga realidad.

Un abrazo en Xto.